Y con caricias intentaba sanar su corazón roto, por que hace falta mucho más que dinero o propina de segunda para tapar en el alma ese agujero que de amargura se inunda.
Si no hay mal que por bien no venga ¿Qué bien te trajo hasta mí? Pude lograr lo que nunca otra mujer pudo lograr, demostrarle de verdad que había tanta pasión junta. Y yo sigo llamándolo, pero él no se viene a dormir.
