Mis manos que aún son de hueso y tu vientre sabe a pan, la catedral que es tu cuerpo no será del enemigo...
Eras verano y mil tormentas, y yo el león que sonríe a las paredes que he vuelto a pintar del mismo color.
No sé distinguir entre besos y raíces; no sé distinguir lo complicado de lo simple, y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar. Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
"Escribe con carbón y en mi pensamiento que cruzamos océanos de tiempo, dibujando los garabatos de mis fantasías poco es tanto cuando poco necesitas"
El fuego que era a veces propio, la ceniza siempre 
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Hoy asume lo que venga