Hoy mientras hablaba en mi sesión no te nombre como prioridad, no porque dejaste de serlo, porque dudo que alguna vez me dejes de importar, sólo por el hecho de que sé que siempre me vas a seguir. Pero el problema no es mi confianza en vos, es la confianza ciega tuya de que siempre voy a estar ahí; ¿Cómo alguien puede estar tan seguro de la otra persona? Es imposible poner las manos en el fuego por alguien sin por lo menos quemarte un poco, no porque esa persona te falle adrede sino porque la misma inocencia te juega una mala pasada.
Yo soy rutinaria, me gustan las cosas de una forma; aunque si cambian no me detengo, lo tengo presente. Vos sos igual el problema es que "el objeto" de tu rutina no es una cosa, soy yo; y yo tengo sentimientos que cambian, mutan, crecen, se transforma a través del tiempo trayendo consecuencias, y una de esas es el final sino cambiamos algo.