Vine hasta aquí para poder abrazarte, y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los mios, lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atras el sabor a ciudad y la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonto fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad. Amor siguiendo al viento. Y el miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor. Si hace frío que venga el calor, yo no qiuero estar viejo. Y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé esta aventura simple. Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hoy asume lo que venga